17 de julio de 2009

Hepatitis A

Posted by Orlando Quevedo On 7:55 Sin Comentarios


¿Qué es?
La hepatitis aguda de origen vírico es una enfermedad producida por diferentes virus que presentan una singular predilección por las células del hígado.
Existen diferentes tipos de virus causantes de hepatitis, desde el tipo A al tipo G. Todos ellos tienen rasgos en común en cuanto a la sintomatología y las alteraciones en el tejido hepático.
Además de los virus existen muchas otras causas de hepatitis: toxinas químicas como el alcohol, los medicamentos o los hongos venenosos, una sobredosis de paracetamol o hepatitis autoinmune
La infección por el virus de la hepatitis A (VHA) presenta durante aproximadamente 28 días un periodo de incubación donde comienza a eliminarse por la heces siendo el periodo de máxima infectividad hasta que aparecen los síntomas, momento en el cual el individuo carece de capacidad para infectar. La infección por el VHA no conduce a la cronificación.
¿Cómo se produce?
La Hepatitis A presenta una transmisión denominada como "fecal-oral", es decir debida al contacto por vía digestiva del virus excretado. Este contagio puede ocurrir de persona a persona a través de un paciente que en la fase de incubación esté eliminando los virus por las heces y mediante la ingesta de aguas, verdura y marisco contaminados, especialmente en el caso de ostras, almejas y otros moluscos que filtran grandes cantidades de agua y pueden ser contaminados con el virus y trasmitir la infección si se ingieren mal cocinados o crudos.
La transmisión a través de la sangre es excepcional dado que el virus se presenta en la sangre durante un periodo corto de tiempo. Sin embargo se ha descrito algún caso de transmisión por transfusión o en drogadictos.
Existen ciertos grupos de población más expuestos como es el caso de adultos que viajan a lugares con mayor prevalencia de la enfermedad, y en casos de guarderías, tanto en adultos como en niños los cuales suelen presentar conductas que favorecen el contagio del virus.
El virus de la hepatitis A no permanece en el cuerpo después de que la infección se ha resuelto, dado que nuestro sistema inmune termina por eliminar la infección, por lo que no hay estado de portador (una persona o animal que disemina la enfermedad a otros pero que no resulta enfermo). Por ello, a diferencia de otras hepatitis víricas, la infección por el VHA no conduce a la cronificación.
Sintomatología
Los síntomas son en general comunes a todas las hepatitis, una fase inicial inespecífica con síntomas parecidos a la gripe (pseudogripal) como malestar general, náuseas, pérdida de apetito, molestias musculares y de las articulaciones, dolor de cabeza. Posteriormente presenta una fase en el que se puede observar coloración amarillenta de la piel y las mucosas (ictericia), picor generalizado, coloración clara de las heces y oscurecimiento de la orina. No obstante es más frecuente que no se manifieste con estos síntomas de alteración de la coloración.
En el caso de la infección por VHA es más frecuente que en otras hepatitis la presencia de diarrea, sobre todo cuando está terminando la fase de incubación.
Diagnóstico
El diagnóstico de la infección por VHA es SEROLOGICO, es decir se basa en las determinaciones analíticas de anticuerpos específicos para el virus. En condiciones normales cualquier sustancia ajena a nuestro organismo pone en marcha una serie de mecanismos inmunes destinados a la eliminación de ese cuerpo extraño. Existen múltiples mecanismos implicados, uno de ellos es la fabricación de sustancias específicamente creadas para neutralizar ciertas regiones del virus. Son los anticuerpos específicos. Del mismo modo conforme el contacto con el virus se hace más duradero, el organismo va fabricando anticuerpos más específicos. Así pues mediante la determinación de los distintos anticuerpos para el VHA podemos no solo diagnosticar la infección aguda por el virus sino además conocer si ha habido una infección pasada o si el paciente está vacunado.
Otras determinaciones analíticas son resultado de la destrucción de las células hepáticas por el sistema inmune y son comunes en general para todos los procesos que impliquen hepatitis. Así se pueden ver elevadas las transaminasas (enzimas del hígado) y la bilirrubina (causante de la coloración amarillenta de la piel).
Tratamiento
En general no hay un tratamiento específico, suele ser recomendable el mantener reposo durante la fase de convalecencia, y evitar sustancias que puedan afectar al hígado como es el caso del alcohol o diversos fármacos hepatotóxicos.
En general el pronóstico de la enfermedad es bueno, la gran mayoría de los pacientes presentan curación completa y en un mínimo porcentaje de casos puede llevar a un fracaso hepático importante, por ello hay que tener especial cuidado en casos de edades muy tempranas o ancianos, así como en pacientes con afectación hepática previa.
Medidas preventivas
Las medidas preventivas se basan en las medidas higiénicas y la administración de inmunoglobulinas o bien de vacunas.
Las medidas higiénicas generales deben ir dirigidas a una correcta higiene pública con un correcto tratamiento de las aguas (cloración, tratamiento de vertidos residuales...), así como a una higiene personal adecuada, especialmente en casos de sanitarios o de personas que permanecen en instituciones o guarderías donde puede ponerse en marcha fácilmente un brote epidémico. Se recomienda lavarse cuidadosamente las manos de forma regular, así como evitar comer verduras u otros alimentos que puedan estar contaminados, y siempre cocinar adecuadamente los alimentos.
Las inmunoglobulinas se pueden administrar bien a aquellas personas que van a viajar a zonas con gran prevalencia de la enfermedad (aunque generalmente se recurre a la vacunación en este caso), o bien antes de 2 semanas tras un contacto más o menos íntimo con un paciente infectado por VHA.
La vacunación se realiza con cepas de virus inactivadas, mediante inyección intramuscular repitiéndose a los 6 y 12 meses, en aquellos pacientes que vayan a viajar a países endémicos, que realicen prácticas de sexo anal, usuarios de drogas intravenosas, pacientes con afectación hepática crónica, o en personas con riesgo debido a su trabajo (por ejemplo, sanitarios).

Orlando Quevedo

0 comentarios :

Publicar un comentario