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2 de enero de 2010

demencias

Posted by Orlando Quevedo On 9:28 Sin Comentarios


¿Qué es?

La demencia es un deterioro adquirido de la memoria a la que se asocia, al menos, una de las siguientes funciones cognitivas: contenido del pensamiento, capacidad de abstracción, habilidad de cálculo, reconocimiento visual, capacidad de juicio, o lenguaje. Las alteraciones deben ser de suficiente intensidad como para alterar o interferir en la vida diaria del paciente, deben representar una pérdida respecto a una situación anterior en el tiempo y que no estén relacionadas con una enfermedad orgánica o psicológica o con su tratamiento.

La incidencia de las demencias aumenta con la edad de modo paulatino, y a medida que aumenta la esperanza de vida se hace más prevalente.

El término demencia engloba multitud de etiologías o demencias de origen diferente (Enfermedad de Alzheimer, Demencia por cuerpos de Lewy, Demencia vascular, demencia mixta, demencia fronto-temporal, demencia asociada a la Enfermedad de Parkinson, demencia asociada a Síndrome de Down, etc.); en concreto, se han descrito más de sesenta tipos y etiologías diferentes de demencia. Algunos de los tipos de demencia son susceptibles de tener tratamiento y ser reversibles.

¿Cómo se produce?

Sobre las demencias reversibles la etiología de éstas es la propia enfermedad que la produce; generalmente, al revertir la enfermedad que ha causado la demencia mejora la clínica, a menudo a la situación anterior pero en ocasiones presentando alguna secuela. Los tipos más frecuentes de demencia reversible son las debidas a tumores cerebrales o a déficits de Vitamina B12, el hipotiroidismo, la neurosífilis o la hidrocefalia normotensiva.

En cuanto a las demencias consideradas no reversibles (en las que el tratamiento no logra revertir los síntomas) se conocen diversos factores de riesgo: la edad, la historia familiar de demencias, determinadas alteraciones cromosómicas o genéticas, y el síndrome de Down.

Otros factores de riesgo de importancia menos conocida son la raza, la historia de traumatismos cráneo-encefálicos, la depresión, algunas infecciones víricas, las alteraciones cerebro-vasculares, etc.

Síntomas

La depresión suele tener un inicio insidioso a lo largo del tiempo, presentando el paciente una lentamente progresiva pérdida de memoria y de algún otro síntoma de pérdida cognitiva en las funciones ejecutivas. Generalmente la pérdida de memoria afecta más a la memoria a corto plazo, con lo que el paciente tiene gran dificultad en aprender cosas nuevas, mientras recuerda vivamente hechos acaecidos años antes.

A medida que la demencia va progresando, los déficits de memoria y en las otras esferas cognitivas se van acentuando hasta el punto que el paciente presenta dificultad e imposibilidad para realizar las actividades de la vida diaria, requiriendo de otra persona para su cuidado personal y para su protección.

La esfera del comportamiento a menudo se altera también en los pacientes, pudiendo presentar trastornos del estado de ánimo (depresión, apatía, labilidad emocional, ansiedad, inquietud, etc.), alucinaciones o delirios, trastornos del sueño, desinhibición, conductas estereotipadas, etc.

En las últimas fases de la demencia, los pacientes presentan dependencia total para todas las actividades, pierden totalmente el lenguaje y la relación con el entorno. Los pacientes en estadios avanzados suelen morir por las complicaciones derivadas de su estado.

Diagnóstico

Ante un paciente con una posible demencia, será fundamental catalogar el origen del síndrome, para intentar esclarecer la presencia de una demencia con posibilidades de ser tratable y reversible. Para ello, es importante acudir a profesionales o equipos con experiencia en el manejo de los trastornos por demencia, que realizarán la valoración integral del paciente.

El diagnóstico de la demencia es fundamentalmente clínico, aunque a menudo se requiere la realización de exploraciones complementarias para poder establecer un diagnóstico etiológico de presunción con mayor fiabilidad.

Tratamiento

Los objetivos del tratamiento serán:

En las demencias reversibles:

  • Revertir la enfermedad que ha causado la demencia en los casos de demencias reversibles.

En las demencias para las que no se conoce tratamiento efectivo:

  • Mantener durante el tiempo posible la autonomía y la calidad de vida del paciente, en cuanto a su independencia para realizar las actividades de la vida diaria, a la orientación témporo-espacial y al control de posibles enfermedades intercurrentes.

  • Cuidar de la seguridad del paciente, para su propia protección y la de las personas que le rodean.

  • Las medidas terapéuticas más usadas son: la farmacológica, la psicoterapéutica y la adaptación del entorno, tanto para intentar mantener las facultades cognitivas del paciente durante tanto tiempo como sea posible como para controlar los síntomas que éste presente (ansiedad, depresión, vagabundeo, agresividad, etc.).

Medidas preventivas

Algunos hábitos y actitudes se han sugerido como factores protectores de la aparición de demencia, pero su efectividad no ha sido suficientemente demostrada o aclarada. Entre ellos está el seguimiento de una dieta saludable y con proporciones adecuadas en su composición de nutrientes, vitaminas y elementos, la realización de ejercicio físico regular y la cesación del hábito tabáquico y alcohólico.

La realización de "ejercicios de memoria", la ingestión de fármacos "antioxidantes" o las vitaminas a altas dosis no han demostrado aún tener ninguna efectividad en la prevención de la demencia.

Dra. Elisabeth Herrero Vidal
Especialista en Medicina de Familia y Medicina Preventiva

Dr. Jordi Esquirol
Especialista en Medicina de Familia y Geriatría

26 de julio de 2009

Esquizofrenia

Posted by Orlando Quevedo On 8:43 1 comment


¿Qué es?
La esquizofrenia es una enfermedad mental crónica, en muchos casos grave, pero relativamente poco frecuente. Se caracteriza porque el paciente percibe cosas que, en realidad, no existen (alucinaciones); tiene ideas o creencias en relación a lo que le rodea que se alejan de lo cierto (delirios); se comportan y hablan en función de cómo perciben y como piensan , es decir, de una manera desorganizada; y sienten de manera concordante a como piensan.
Cómo se produce
No existe una relación causa-efecto entre un determinado factor y el desarrollo de una esquizofrenia. Sin embargo se encuentran determinados elementos que predisponen a padecerla.
Dentro de los llamados mensajeros de información del cerebro (neurotransmisores), los que se han relacionado con esta enfermedad son dos fundamentalmente: Dopamina y Serotonina. Estas sustancias regulan la comunicación entre zonas de nuestra mente, encargadas de emitir pensamientos, interpretar lo que percibimos o elaborar una emoción, entre otros aspectos.
Elementos modificables de este cuadro son: El abuso de drogas, las familias que cuyos miembros se relacionan de una manera inadecuada (crítica excesiva, ausencia de afecto, ambigüedad en los premios y castigos, en las que no se permite una maduración segura y autónoma del individuo,...), las enfermedades neurológicas severas (traumatismos), la falta de relaciones sociales,...
Sintomatología
Es muy importante señalar en este punto que, pese a lo que puede parecer, sólo en excepcionales ocasiones una persona con esquizofrenia puede ser un peligro para los demás.
La clínica suele comenzar en la adolescencia, generalmente en forma de cambio en el rendimiento intelectual y pérdida de las relaciones sociales.
Los síntomas más llamativos son las alucinaciones (percibir algo que no existe) y los delirios (tener el convencimiento de que está ocurriendo algo que no es cierto). Son los llamados síntomas positivos.
Generalmente aparece un aislamiento progresivo, una dificultad para expresar emociones, una suspicacia generalizada, un lenguaje limitado en el contenido,... que conforman los llamados síntomas negativos.
En general, podemos diferenciar tres fases en la evolución clínica del paciente con esquizofrenia:
1. Fase prodrómica: Se trata de una fase premonitoria de los síntomas psicóticos. El paciente presentará, en los meses previos al brote psicótico, cambios en la personalidad, abandono de las actividades sociales, retraimiento, irritabilidad, pasividad, etc.. Clásicamente se ha llamado a esta fase “trema”.
2. Fase psicótica: Se produce una pérdida de contacto con la realidad, predominando los delirios y alucinaciones. También aparecen alteraciones en el contenido del lenguaje (empleo de palabras nuevas e inventadas: neologismos), o alteraciones de la conducta.
3. Fase residual: En esta fase destacan las alteraciones de la afectividad (inapropiada, o aplanada, o con falta de reactividad), acompañadas de intenso retraimiento social y pensamiento o conducta extraños.
Algunos factores considerados como factores de mal pronóstico clínico en la esquizofrenia, son los siguientes:
 inicio a edad temprana, sin factores precipitantes,
 clínica prolongada,
 mala adaptación social,
 historia familiar de esquizofrenia,
 asociación con enfermedades neurológicas,
 recaídas frecuentes,...
Diagnóstico
El seguimiento clínico del paciente desde que aparece una ruptura marcada con su funcionamiento habitual, nos permite evaluar si se trata de una esquizofrenia y establecer un tratamiento temprano. Existen tests psicológicos, cuyo valor fundamental es determinar el grado de repercusión de la enfermedad sobre el estado mental, así como la mejoría con el tratamiento establecido. Es, en ocasiones, difícil diferenciar de otras enfermedades psiquiátricas que aparecen en la adolescencia y de cuadros médicos (fundamentalmente neurológicos), que cursan con síntomas parecidos. Antes de hacer el diagnóstico es imprescindible descartar cualquier causa médica que pueda justificar los síntomas, siendo necesario la realización de una correcta exploración física, una analítica y descartar el consumo de determinados fármacos y/o drogas de los síntomas (una exploración física, una analítica y un listado de fármacos y/o drogas que consuma).
Tratamiento
Los fármacos indicados para la esquizofrenia son los llamados sedantes mayores o neurolépticos. Actúan devolviendo el equilibrio en la función de los anteriormente citados neurotransmisores.En general, dichos fármacos suelen ser más exitosos a la hora de resolver los llamados síntomas positivos que los negativos. Estos últimos son bastante difíciles de tratar. La clave para que sean eficaces es que el enfermo acepte tomar el tratamiento regularmente. Cerca de la mitad de las personas con esquizofrenia no cumplen con el tratamiento a corto plazo, número que aumenta si es a largo plazo. La elección del medicamento a emplear está en función de la experiencia previa del especialista, de la respuesta anterior adecuada en el paciente, de la capacidad de tolerar los efectos secundarios, de la gravedad del cuadro y de la existencia de causas médicas que limiten el empleo de un determinado producto.
Un efecto secundario de los neurolépticos es el llamado síndrome extrapiramidal, caracterizado por rigidez muscular, ya sea generalizada o localizada en una región del cuerpo, como por ejemplo a nivel de la musculatura cervical.No obstante, el efecto secundario más temido de este grupo farmacológico es el síndrome neuroléptico maligno, caracterizado por rigidez, destrucción de las fibras musculares (rabdomiolisis), hipertemia, taquicardias, etc…que asocia con una elevada morbimortalidad.
Medidas preventivas
La reducción, en la medida de lo posible, de los factores favorecedores de la esquizofrenia, es la mejor forma de prevención. Evitar las drogas, establecer relaciones sociales variadas y seguras, un ambiente familiar que permita el desarrollo de sus miembros sin limitaciones,..., son fundamentales para disminuir la probabilidad de su aparición.

Orlando Quevedo

11 de mayo de 2009

Ansiedad

Posted by Orlando Quevedo On 19:52 3 comments


¿Qué es?
La ansiedad es una de las enfermedades mentales más frecuentes. Aparece cuando la capacidad de tolerar los estresantes de la vida supera nuestros recursos, provocando una respuesta desproporcionada a lo que sería esperable en condiciones normales. Se caracteriza por la sensación de una amenaza permanente, que pone en marcha en nuestro cuerpo un sistema de alerta, como si estuviese en serio peligro nuestra vida.
Cómo se produce
Existen diferentes teorías acerca del origen de la ansiedad, todas ellas son válidas para comprender los síntomas y el tratamiento adecuado de esta enfermedad:
Hay autores que piensan que se debe al conflicto entre lo que uno desea y lo que su conciencia le dice que es lo mejor (por ejemplo, un diabético puede sentir el deseo de comerse una tarta, pero el sentido común y la experiencia previa pueden aconsejarle que eso sería perjudicial para su salud).
Otros creen que la ansiedad se aprende, de manera que, cuando uno vive una situación que le produce ansiedad, en el futuro, repetirá este síntoma, si se expone a circunstancias similares.
También hay quien opina que es nuestro propio cuerpo el que se enfrenta a las situaciones de estrés, liberando sustancias que ponen en alerta ante el posible peligro.
Sintomatología
La ansiedad tiene síntomas físicos y psicológicos. Por un lado la persona que se siente amenazada, está alerta a posibles peligros, desatiende las cosas que antes le interesaban, puede pensar que alguna enfermedad grave o un riesgo a su vida le acecha, tiene dificultad para tomar decisiones, se distrae.
A nivel físico se le acelera el corazón, le tiembla el pulso, sudan las manos, siente como si no respirase adecuadamente, nota los músculos en tensión, incluso a veces tiene la sensación de que está sufriendo un infarto (crisis de angustia).
Existen distintas categorías clínicas entre los diagnósticos de ansiedad:
• Trastornos de angustia con y sin agorafobia. Se caracteriza por crisis recurrentes e impredecibles de angustia. En estas crisis el paciente refiere sensación intensa de miedo, síntomas físicos como palpitaciones, sudoración, temblor, sensación de ahogo, sensación de irrealidad.
• Agorafobia sin trastorno de angustia. Se define como miedo a estar en lugares donde no puedan salir en caso de sufrir una crisis de angustia incapacitante.
• Fobia específica. Existe un miedo intenso e irracional a determinados objetos o situaciones de tal manera que la exposición a los mismos produce una reacción de ansiedad inmediata, por ejemplo fobia a la sangre, a los insectos, etc.
• Fobia social, es un tipo de fobia específica a las situaciones sociales.
• Trastornos obsesivo-compulsivos. Este trastorno se caracteriza por miedos y obsesiones que condicionan la vida del paciente. Son frecuentes el miedo a la contaminación por gérmenes y como respuesta el lavado de manos frecuente a lo largo del día, comprobar una y otra vez que los grifos o la puerta de casa están cerradas, etc.
• Trastorno de ansiedad generalizada. Los pacientes con esta afección tienen una preocupación y miedo excesivos y no realistas en todos los sectores de la vida.
• Trastornos por estrés postraumático. La exposición a situaciones extremas relacionadas con peligro de muerte inminente o lesiones de uno mismo o de otros, pueden inducir una ansiedad importante. Los síntomas que presenta el paciente tras los sucesos son: volver a experimentar el suceso trágico en forma de imágenes, evitar los estímulos asociados al trauma y síntomas de hipervigilancia, de tipo ansioso.
• Trastorno por estrés agudo.
• Trastorno de ansiedad por enfermedad médica. Existe una preocupación excesiva y patológica por padecer una determinada enfermedad.
• Trastorno de ansiedad inducida por sustancias. La ansiedad aparece en este caso secundaria al consumo de alguna sustancia, ya sea fármaco o droga.
• Trastornos de ansiedad no especificado.
Diagnóstico
La mejor forma de evaluar a un paciente con ansiedad es mediante una entrevista clínica, procurando mostrar confianza y comprensión, ofreciendo un ambiente tranquilo (habitación con iluminación suave, sin ruidos, facilitando la expresión del paciente, permitiendo un tiempo para que se sienta seguro hablando de lo que le pasa).
Es muy importante que el médico que evalúa a una persona con ansiedad tenga en cuenta que hay enfermedades médicas que tienen síntomas similares. A veces una exploración física completa basta para descartar estas enfermedades.
Tratamiento
Un paciente con ansiedad muchas veces mejora rápidamente en cuanto puede hablar de lo que le ocurre, se siente escuchado y le ofrecen una explicación comprensible de lo que le ocurre. La ansiedad es una respuesta de alerta ante algo que se vive como amenazante; si se es capaz de trasmitir al que lo siente seguridad y posibilidad de afrontar ese peligro con sus propios recursos, existe una mayor probabilidad de no tener que recurrir a los fármacos.
Dentro de los tratamientos que se emplean para la ansiedad, se puede partir desde recursos tan sencillos como las técnicas de relajación, hasta tratamientos farmacológicos diversos.
Los fármacos más empleados son las benzodiacepinas o ansiolíticos, que actúan rápidamente, pero que tienen el riesgo de crear hábito (si se toman durante mucho tiempo). Si es una ansiedad que se va a prolongar en el tiempo, es preferible usar antidepresivos, porque también controlan los síntomas de ansiedad y tienen menos riesgo de producir dependencia.
Medidas preventivas
Todo aquello que nos permita afrontar el estrés sin vivirlo como una amenaza continua, nos ayudará a prevenir la ansiedad. El deporte, una adecuada alimentación (equilibrada en grasas, hidratos de carbono y proteínas), evitar las sustancias estimulantes (refrescos con cafeína, picantes, las drogas como cocaína, anfetaminas, alucinógenos), un descanso reparador, intentar resolver los conflictos sin tensiones, son formas de prevenir la ansiedad.
Dios los bendiga
Orlando Quevedo