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2 de diciembre de 2009

La medicina en Mesopotamia

Posted by Orlando Quevedo On 21:28 Sin Comentarios


Los primeros homínidos ya nos dejaron huella en sus huesos de algunas de las enfermedades características de estas civilizaciones, la ciencia encargada de descubrir estos padecimientos es conocida como paleopatología, (es decir, el estudio de antiguas patologías humanas), y ya en el Neolítico se encuentran anomalías de origen congénito como la acondroplasia (enfermedad caracterizada por la desproporción entre las partes del cuerpo), enfermedades endocrinas (gigantismo, enanismo, acromegalia, gota), la artritis e incluso algunos tumores que principalmente se han identificado sobre restos óseos.

Es muy raro encontrar entre el homo sapiens individuos por encima de los cincuenta años, con lo que las enfermedades degenerativas relacionadas con la edad, evidentemente, son escasas. Las más comunes eran las derivadas del estilo de vida nómada de estos pueblos.

Como dato curioso tenemos la tuberculosis, que algunos autores la tachan como la enfermedad más antigua conocida; los primeros datos de ésta, los encontramos en torno a los 5000 años a. C. y en momias egipcias de entre los 3000 y 2400 a. C.

En relación a los tratamientos médicos, nos encontramos con la técnica de la trepanación, consistente en la perforación de los huesos de la cabeza para acceder al encéfalo datados en el 3000 a. C.

Mesopotamia

En esta primera entrega, vamos a ver la medicina en Mesopotamia, el creciente fértil, cuna de civilizaciones tan importantes como la Sumeria, Acadia, Asiria y Babilónica. Origen de la escritura cuneiforme, las civilizaciones aquí asentadas en torno al 4000 a. C. nos han dejado un testimonio escrito sumamente importante, en la medida en que el legado de las leyes o código de Hammurabi, nos proporciona información de primera mano de las formas de vida de las primeras civilizaciones humanas.

En el tema que estamos tratando, hay varios artículos que se refieren a la responsabilidad que adquieren los médicos y los castigos por su mala práctica…

Curiosa, que no llamativa, es la concepción sobrenatural de la enfermedad. El médico lo primero que debía hacer era diagnosticar al paciente identificando cuál de los 6000 posibles demonios era el responsable del problema, con técnicas adivinatorias como los vuelos de algunas aves, la posición de los astros o los hígados de algunos animales. A la enfermedad se le denominaba Shêrtu, palabra de origen asirio, que también podía identificarse como pecado, impureza moral, ira divina o castigo.

Doscientas cincuenta plantas curativas se recogen en unas tablillas junto con exorcismos, plegarias y ofrendas como tratamientos para curar las enfermedades de los pacientes mesopotámicos (aunque ya veremos en próximas entregas que estas técnicas se van a seguir utilizando a lo largo de la Historia).

El nombre para el médico era Asû y en el museo del Louvre encontramos una tablilla con el nombre propio de uno de ellos. Se trata de un sello parecido a lo que hoy entendemos como la firma de un documento o una receta… y rezaba así: “ oh, Edinmungui, servidor del dios Girra, protector de las parturientas, Ur-Lugal-edin-na, el médico, es tu servidor”.

Como vemos no somos tan distintos, en cuanto a la concepción de la enfermedad como origen divino… en aquellas sociedades cualquier dios podía provocar la enfermedad mediante el abandono del hombre a su suerte o mediante la intervención directa… son precisamente esos dioses a quienes se refieren médicos y hechiceros para invocar la curación del paciente… cuántas veces hemos oído, y no precisamente hace 4000 años…”lo habrá mandado Dios…” O “en manos de Dios esta”…

Orlando Quevedo

1 de diciembre de 2009

La medicina en Roma

Posted by Orlando Quevedo On 22:25 Sin Comentarios


Al hablar de la medicina en Roma, nuestro punto de interés se va a fijar, irremediablemente en el ejército, ya que el Imperio entendía como vital que las tropas estuvieran tan sanas y saludables como fuera posible. De ahí que los enormes esfuerzos llevados a cabo por Roma para asegurar la salubridad de sus ejércitos hiciera que los medicus (oficial médico de las unidades de combate romanas) fueran reconocidos como unos personajes de un status superior dentro de la escala social militar.

Podemos afirmar, de hecho, que el progreso de la Medicina en Roma no empieza hasta que no se asienta la nueva organización militar. Antes de esto, como hemos visto en épocas anteriores, los romanos creían profundamente en las supersticiones, conjuros y rituales para librar al Imperio de enfermedades y pestes.

Tal fue la importancia que se le dio al profesional sanitario en Roma, que concedió a los médicos títulos de dignidad, tierras y pagas especiales a su jubilación. Una de las innovaciones más importantes fue la creación de la Enseñanza Reglamentada de la medicina que hizo que en el siglo II tanto los médicos militares como los civiles debían pasar por la Escuela de Medicina.

Las actividades quirúrgicas eran atendidas por verdaderos especialistas, el material incluiría ya los fórceps, escalpelos, catéteres y extractores de flechas amén de un amplio espectro de analgésicos y sedantes para aplacar los dolores de la cirugía. También hervían el instrumental antes de usarlo y, gracias al conocimiento de venas y arterias los cirujanos sabían cómo usar los torniquetes, clampajes arteriales y las ligaduras para las pérdidas de sangre.

De hecho los primeros hospitales que se construyen son militares, los valetudinaria donde se atendían a los militares del ejército. Estaban construidos en las zonas fronterizas y había salas separadas para enfermos y heridos. Hay que tener en cuenta que éstos edificios eran exclusivos para las tropas ya que los demás habitantes eran atendidos en sus casas o, en el peor de los casos, como los enfermos desahuciados, deformes y recién nacidos no deseados, eran, simplemente dejados.

Uno de los médicos más importante era Galeno, cirujano de gladiadores y conocido como padre de la medicina deportiva, partidario del masaje como preparación a la actividad física, así mismo estudió y describió minuciosamente el esqueleto y los músculos que lo mueven. Todo esto lo descubrió además de por observar las heridas de los gladiadores, por las disecciones a cerdos y a monos que pudo practicar en Alejandría.

El aloe vera era uno de los tratamientos más utilizados por los romanos para la curación, sobre todo, de quemaduras y problemas con la piel.

Curiosos, cuando menos, son los métodos anticonceptivos utilizados; el médico Sorano de Éfeso en su libro de Ginecología recomienda el uso de una mezcla que se compone de aceite rancio de oliva, miel y bálsamo de cedro que debía introducirse en el útero; también había un método muy eficaz que consistía en introducir una bola de lana en la vagina que era empujada hasta la entrada del cuello del útero empapada en vino u otras sustancias de textura grumosa. También, como es lógico, había métodos que empleaba el hombre, como son las conocidas tripas de cerdo o carnero y una especie de pomada que se unta sobre el pene que poseía la capacidad de matar el esperma.

Así tenemos una medicina en Roma enfocada prácticamente hacia el ejército donde se descubren enfermedades y remedios ampliamente recogidos en tratados que van a ser la base de la medicina hasta prácticamente el siglo XIX. El imperio concede a sus súbditos una serie de elementos de higiene y salubridad en las ciudades que evitan pestes y enfermedades relacionadas con la baja calidad de vida de los anteriores pobladores.

En siguientes artículos veremos la oscuridad y el ostracismo a la que se ve abocada la ciencia durante la Edad Media.


Orlando Quevedo

30 de noviembre de 2009

La Medicina en el antiguo Egipto

Posted by Orlando Quevedo On 20:43 Sin Comentarios


“si examinas a un hombre enfermo del cardias, con dolor en brazos, pecho y corazón… amenaza la muerte”

Esta cita la podría decir hoy en día cualquier doctor como amenaza de infarto, pero pertenece a un papiro escrito en la época de Amenonfis I, en el Antiguo Egipto.

Los conocimientos médicos de los egipcios fueron asombrosos, numerosas fuentes literarias, escultóricas y pictográficas, además de los papiros, son vestigios físicos que nos han dejado los egipcios sobre sus vastos conocimientos médicos.

Se describen en ellos recetas y formulas mágicas acerca de Ginecología y Obstetricia, El libro del Corazón sobre enfermedades cardíacas y enfermedades oculares, entre otros…tened en cuenta que estamos hablando del 1550 antes de Cristo.

Sobre ésta época se escribe el papiro Ebers, uno de los más importantes tratados médicos de la antigüedad, de donde también “beberían” los griegos. Se habla en este tratado de numerosos tratamientos en las diferentes áreas médicas e incluso se mencionan los remedios para algunas dolencias: la cebolla, ajos, miel, cerveza, hinojo, mirra, lechuga, café y cacao y ciertos preparados de plomo, cobre y antimonio. Se usaban frecuentemente los purgantes para las dolencias gástricas.

Incluso Heródoto llega a llamar a los egipcios el pueblo de los sanísimos puesto que tenían un notable sistema sanitario público y porque es en este pueblo donde se da por primera vez la especialización en los distintos campos médicos.

El papiro al que hemos hecho alusión anteriormente, distingue tres tipos de especialistas:

  • los sacerdotes de Sejmet (diosa de la sabiduría) mediadores con la divinidad y conocedores de un amplio surtido de drogas.
  • Los médicos civiles (sunnu)
  • Los magos, capaces de realizar curaciones mágicas
  • Los ayudantes (ut), que no se consideran sanadores, sino los que asistían a la clase médica… un adelanto del cuerpo de enfermería actual.

Los médicos egipcios determinaron y aprendieron las especialidades, Suno médico general; Suno Custode, cuidador del ano del faraón; médico para enfermedades ocultas o de origen desconocido; dentista o el Generet médico del trabajo.

La asistencia sanitaria era gratuita, el estado pagaba a los médicos, que tenían que utilizar y cumplir con un protocolo, anotando el aspecto del paciente, estado de conciencia, poder auditivo, olor del cuerpo, aspectos de las secreciones, orina, flema, especificando su aspecto, los edemas, la temperatura y alteraciones del pulso, es decir prácticamente una historia clínica del paciente.

En el antiguo Egipto, las leyes sanitarias eran estrictas, existían ordenanzas médicas de vigilar las aguas, no solamente para la limpieza de los vivos sino también para la higiene mortuoria. Sorprende encontrar en los papiros una especialización tan depurada que indica un alto grado de evolución de la Medicina Egipcia.

Conocemos el nombre de más de setecientos productos utilizados, algunos de los cuales han llegado a nuestro tiempo. Un grupo de medicamentos de gran importancia en el Imperio Egipcio, debido a que era una enfermedad frecuente, son los laxantes, el ricino o el sen. Contra los parásitos se recomienda principalmente la corteza de granado, que tiene una útil acción: elimina los parásitos intestinales.

También encontramos uso de algunas plantas que actúan sobre el sistema nervioso, con un efecto que se considera narcótico, como la adormidera -la planta del opio- y el cáñamo. Entre las sustancias que tienen eficiencia en las enfermedades del corazón, se conocía la escila.

En el conocido “libro de las Heridas”se describen hasta cincuenta casos clínicos de lesiones por traumatismos. Destaca la importancia del uso de la carne fresca para cohibir las hemorragias, de pan enmohecido para curar la infección, de algunas hierbas para facilitar la cicatrización, el empleo del cuchillo, y también del cauterio, para extirpar algunos tumores. También estudiaron los partos, donde la mujer daba a luz en cuclillas o arrodillada.

En la próxima entrega, veremos los remedios médicos que utilizan tanto griegos como romanos y la especialización y tratados médicos que se hacen en la etapa clásica de la civilización occidental….

Orlando Quevedo