Desvanecida la esperanza de una curación, el paciente con cáncer inicia un fuerte período, indefinido en el tiempo, cuyo trayecto estará permanentemente marcado por el dolor que genera el tumor en su cuerpo. La temida “fase terminal” no tiene por qué hacer traumático este transitar natural hacia la muerte, ya que existe una alternativa que le proporciona calidad de vida y una repercusión menos destructiva e intolerante a su existir y al de quienes conforman su entorno familiar: la medicina paliativa. [...]